El pasado mes de diciembre tuvimos que ir hasta Madrid por unos días por motivo de un exámen, y de paso para disfrutar de la capital durante dos días que al final fueron increíbles. Nos quedamos por el barrio de La Cubana con un apartamento alquilado en AirBnb y la elección fue acertadísima, por la ubicación del barrio, el ambiente que se respira en él y por la proximidad a otras zonas de la ciudad a las que aproximarse a pié. Plaza de España, Malasaña, Chueca, el Templo Debod...
Para ello aprovechamos también una promoción que Renfe estableció esta Navidad ("Adelanta la Navidad") con billetes muy económicos, por lo que cada trayecto nos costó 30 euros a cada uno en AVE. 60 euros en total.
Se daba la circunstancia que viajamos con nuestra Teckel, y nos encontrábamos en la duda de si, yendo la misma en su transportín reglamentario, debía pagar billete. Vimos en las condiciones de Renfe que sí, que al tener billetes de "Turista Sentado" debíamos pagar billete para ella. Pasamos por caja, y sacamos lo billetes. A la postre, los billetes de nuestra mascota salieron más caros que los nuestros. ¡Cosas de la vida!.
Nunca habíamos viajado con mascota y hasta aquí todo bien, pero la sorpresa vino cuando llegó el momento de la verdad y hubo que colocarla "en algún lugar" dentro del vagón. Al estar pagando más de 60 euros por que el perro viajase, inocentes de nosotros creímos que habría algún espacio pensado para la colocación en condiciones del transportín con la mascota dentro. Es decir, que al sacar por internet los billetes para dos personas más una mascota, pagando por cada uno de los billetes unos 60 euros, el sistema generaría una asignación de asientos que tuviese cerca el espacio para mascotas, o asientos con más espacio. Alguna característica diferencial que propiciase un viaje cómodo. Pero no.
No sólo no existe tal espacio sino que tampoco se puede dejar por ninguna "zona común" como pasillo -lógico, impediría el paso de otras personas y maletas-. Por lo tanto el transportín tuvo que viajar todo el trayecto a mis piés, en el reducido espacio que queda, haciendo del viaje algo muy incómodo. Extremadamente incómodo.
Como información extra, menciono que ningún empleado de Renfe de los que durante un Atocha - Sants circulan por el vagón mencionó nada diferente ni alternativo a la escena, por lo que implícitamente entiendo que todo estaba confirmado como correcto "tal como estaba".
Desde aquí solicito a RENFE que, si nos hacen en determinadas categorías pagar por un billete para nuestra mascota, que exista un emplazamiento reglado y acomodado para las mismas.
De otra forma, llevándola a los pies de mala manera, estamos sufriendo la misma situación que si no hubiésemos pagado su billete o simplemente las llevásemos "de estrangis".
Por supuesto no me vale "dejarla en la zona de equipajes", porque repito que el viajero está pagando más de 60 euros por el billete del perro como para llevarle como si fuese una maleta, muchas veces lejos del asiento del dueño.
Creo que es algo que Renfe debe mejorar y regular pensando en la comodidad del viajero y la mascota. Pero del viajero sobre todo. En su web están las condiciones de viaje, pero todo relativo a si es gratuito o no, y eso no es suficiente.


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